CARRERA DE FORMACIÓN ARTÍSTICA JUVENIL/ADULTO

ESCUELA INTEGRAL DE ARTE FOREVER DANCE.

CARRERA DE FORMACION ARTÍSTICA ADULTO.

La Danza como objeto de conocimiento abarca un campo de estudio muy amplio y disímil que comprende una serie de géneros, estilos y modalidades diferentes, así como una gran variedad de escuelas de formación específica. Ahora bien, la Danza como materia que se enseña en la escuela supone necesariamente un recorte de ese saber; en el presente diseño el recorte propuesto implica una ampliación respecto de lo que generalmente hoy se aborda en el aula. El mismo se sustenta en algunas ideas centrales: que los jóvenes conozcan y bailen los diferentes estilos de danza, que se reconozca, considere y aproveche en las clases el material de movimiento de las danzas pertenecientes a los contextos juveniles, que puedan elaborar sus propias producciones de movimiento y que en todos los casos se propicie la reflexión en torno a los elementos presentes en cada danza, así como las formas y contextos de producción.

Este enfoque sobre la enseñanza de la danza en la carrera, no solamente implica el acceso a nuevos saberes específicos, sino que permite también establecer una relación más estrecha entre la apropiación de estos nuevos saberes y los intereses y necesidades de los alumnos. Si bien esta consideración puede resultar importante en cualquier nivel de la enseñanza, teniendo en cuenta las edades implicadas, este aspecto adquiere particular relevancia. Para los adolescentes y los jóvenes resulta muy importante ser escuchados y poder comunicar sus ideas; en este sentido, abordar la danza desde este criterio abrirá la posibilidad de que cada alumno o grupo de alumnos tome decisiones sobre qué quiere decir y cómo quiere decirlo desde el lenguaje del movimiento.

Por otra parte, que el medio para la construcción de sentido sea el lenguaje corporal, en una etapa de la vida donde la problemática del cuerpo y la imagen de sí mismo son aspectos fundamentales en la configuración de la propia identidad, le otorga a la enseñanza de esta materia un plus de significación y de potencialidad muy importante.

En los primeros años la enseñanza de la danza se orienta al reconocimiento de los elementos constitutivos del lenguaje corporal, desde aspectos productivos, conceptuales, analíticos y contextuales, permitiendo abrir nuevas vías de acceso para abordar las danzas del entorno, las propias y las de los otros. En los años siguientes se focaliza la exploración y el desarrollo de diferentes procedimientos y procesos de interpretación y elaboración en el campo del movimiento, en los que los alumnos puedan ubicarse en diferentes roles: como intérprete, creador y público. Se buscará ampliar los recursos de movimiento y desarrollar las capacidades productivas del alumno en relación con el movimiento.

Finalmente se profundizará sobre las vinculaciones entre la producción en el campo del movimiento y los contextos sociales y culturales de procedencia, en función de la consideración de estos aspectos como marcos que otorgan sentido a la danza y colaboran en la comprensión de las motivaciones de cada discurso coreográfico.

La edad de los alumnos será de 17 años en adelante.

PROPÓSITOS:

El docente tiene la responsabilidad de:

• Elaborar propuestas de trabajo que respeten en sus aspectos técnicos las posibilidades y dificultades individuales de los/as alumnos/as para que generen una mayor comodidad y un mejor manejo del cuerpo y amplíen las posibilidades de comunicación y expresión.

• Guiar a los alumnos en el reconocimiento e identificación de los elementos constitutivos del lenguaje corporal, tanto en sus aspectos prácticos como teóricos, para que puedan aplicarlos con claridad y dominio en la organización del movimiento.

• Incentivar realizaciones artísticas para profundizar el manejo de los procesos de producción específicos de la danza y experimentar la relación existente entre intencionalidad y logro.

• Promover el análisis y la observación de producciones coreográficas propias, del grupo de pares o profesionales, con miras a que los/as alumnos/as agudicen la recepción y desarrollen el juicio crítico y analítico.

• Estimular el análisis del contexto socio-cultural que determina a las producciones de danza (sean éstas resultado del proceso de aprendizaje en clase o coreografías profesionales) para que los alumnos reconozcan las influencias del contexto en el que se inscriben las manifestaciones artísticas.

• Abordar la danza como lenguaje, y como medio para la construcción de sentido, lo cual permite a los alumnos y alumnas abrir una vía de comunicación por la cual canalizar intereses y necesidades cambiantes.

• Elaborar propuestas de trabajo para que los alumnos conozcan danzas de distintas procedencias.

CONTENIDOS:

– Alineación corporal: relación columna- cuello- cabeza.

Trabajos sobre hábitos posturales, en quietud y en movimiento. La alineación del cuerpo en formas básicas de locomoción y en las posturas propias de la danza.

– El tono muscular: experimentación acerca de los opuestos, tensión/relajación. Desarrollo de capacidades en relación a la graduación de esfuerzo muscular en el movimiento.

– El peso del cuerpo: su descarga hacia el piso. Apoyos corporales: diferentes tipos de descarga de peso.

– Movimientos globales y focalizados. Movimientos de las distintas partes del cuerpo, coordinación y disociación.

– Ejes corporales. Pérdida y recuperación del eje. Equilibrio, giros, caídas.

– Espacio personal, parcial, total y compartido.

– Elementos espaciales: línea, trayectorias y diseños. La reproducción y creación de diseños.

– Nociones espaciales: adelante/atrás, arriba/abajo, derecha/izquierda, cerca/lejos. Simetría y asimetría, paralelo, centro y periferia.

– Espacio escénico: el rol del espectador. Nociones de frente en función de un punto de vista.

– La improvisación y experimentación con los elementos constitutivos del lenguaje.

– El cuerpo y sus respuestas de movimiento.

– Entrenamiento corporal: desarrollo de las potencialidades de movimiento de cada alumno en función de lograr una amplitud en las capacidades físicas.

– La producción de movimientos a partir de la experimentación con los materiales del lenguaje.

– La utilización de algunas formas básicas de composición coreográfica: unísonos, solo y grupo, pregunta y respuesta.

– El cuerpo en su registro global y segmentado. Desarrollo de la auto percepción y de la conciencia corporal.

– Percepción del propio cuerpo y el de los otros.

– Modos de percibir los estímulos para generar respuestas de movimiento.

– La identificación de los elementos constitutivos de la danza en particular y de los lenguajes artísticos en general.

– El cuerpo y el movimiento en su contexto sociocultural. Aspectos del entorno como factores condicionantes tanto en el lenguaje corporal cotidiano como en el de la danza.

– El movimiento y la música: trabajos sobre el carácter, forma y ritmo de la música. Corporización de algunos aspectos simples del ritmo.

– Calidades de movimiento: Combinación de tiempo, espacio, peso, flujo energético y sus pares de opuestos: repentino/sostenido, directo/indirecto, liviano/pesado, libre/conducido.

– Espacio escénico: el rol del espectador: la utilización de los frentes en función de un punto de vista. Proyección del movimiento en el escenario. Espacios escénicos no convencionales.

– La improvisación y experimentación con los elementos constitutivos del lenguaje en el proceso creativo.

– Diferentes tensiones de una pieza de danza, comienzo y final.

– La reproducción, transformación y creación de secuencias de movimiento, su abordaje individual, en dúos, tríos, cuartetos y grupos.

– Interpretación de pequeñas producciones coreográficas.

– La identificación de los elementos de los lenguajes artísticos.

– La Interpretación y comprensión de una coreografía.

– Diferentes géneros y estilos: danza clásica, danza jazz, hip-hop, etc. Reconocimiento de sus características generales. Diferencias y semejanzas en las herramientas que utilizan.

– El movimiento y la música: corporización de algunos aspectos del ritmo, de la forma y del carácter.

– Creación y reproducción de secuencias en unísonos y canon.

– El uso del cuerpo y sus potencialidades de movimiento, del espacio, del tiempo, de la dinámica y de la comunicación en relación con las características de cada danza.

– Análisis, observación y reelaboración de los modos en que los alumnos/as bailan: interacción social y comunicación.

– El carácter y el estilo en los movimientos propios y de los otros.

– Utilización de los elementos del lenguaje en función de la creación de discursos corporales.

– Espacio escénico: puntos de tensión y distensión espacial en función del discurso coreográfico. El rol del espectador: la utilización de los frentes en función de un punto de vista. Proyección del movimiento en el escenario y en función de su interés comunicativo. Espacios escénicos no convencionales.

– El ajuste del movimiento a parámetros temporales. Experimentación y análisis de la sucesión, simultaneidad y alternancia.

– Velocidad y duración del movimiento.

– El punto de partida y desarrollo de pequeñas creaciones. Elección y síntesis de los materiales en función de la producción de discursos corporales.

– Aproximación a los diferentes roles de intérprete, compositor, director y observador.

– El movimiento en relación a parámetros temporales de velocidad, duración, simultaneidad y alternancia.

ORGANIZACIÓN DE CONTENIDOS:

Los contenidos para la carrera adolescente/juvenil se organizan a partir de tres núcleos temáticos:

• El cuerpo en relación con el espacio, el tiempo, las calidades de movimiento, la comunicación y la conciencia corporal.

• La danza como lenguaje: herramientas y procedimientos de la organización del movimiento.

• Los discursos corporales y el contexto socio–cultural.

A su vez los contenidos correspondientes a estos núcleos aparecen desarrollados en torno a cuatro ejes:

-Eje del Lenguaje Corporal (comprende los específicos del lenguaje)

-El eje de la Producción (los procesos de organización en la danza)

-El eje de la Recepción (los procedimientos de análisis e interpretación)

-El eje del Contexto Sociocultural (la consideración de los contextos de producción).

EVALUACIÓN:

• La incorporación de conceptos pertinentes al lenguaje de la Danza.

• Los progresos en las habilidades físicas para encarar el trabajo corporal.

• El compromiso frente al trabajo diario en clase.

• El respeto y valoración de las producciones personales, de las de sus compañeros o de producciones preestablecidas.

• La identificación de materiales de este lenguaje utilizando las denominaciones específicas.

• La presentación en tiempo y forma de los trabajos solicitados.

• La comprensión de las consignas y las capacidades de respuesta.

LA ENSEÑANZA DE LA MÚSICA EN LA CARRERA DE FORMACIÓN ARTÍSTICA JUVENIL/ADULTO.

La música es ante todo un lenguaje simbólico. Como tal, a través de la metáfora, se constituye en una mirada particular del entorno, que admite distintos significados posibles. Por eso, y al igual que el resto de las disciplinas artísticas, la música se inscribe en un marco cultural y socio-histórico en la que acontece, y se relaciona con él a partir de determinados conceptos, valores y procesos. En esta relación de ida y vuelta, la música es a un tiempo producto del contexto y productora de múltiples sentidos que inciden sobre el entorno y lo trasforman.

Dentro de este marco se puede hablar de la música como conocimiento, ya que el arte, junto con la ciencia o la filosofía, genera explicaciones del mundo, organizaciones discursivas que intentan dar sentido al universo de fenómenos que nos rodean.

La música, dentro del campo del arte, permite el acceso a saberes específicos, presentes en la compleja red simbólica de las representaciones sociales construidas a lo largo de la historia, donde las posibles lecturas de los discursos estéticos, mediados por la metáfora y la cultura de referencia, introducen al sujeto en la interpretación del mundo en el que vive. Concebida de esta forma, la música se transforma en una construcción portadora de significados y de múltiples interpretaciones y, por lo tanto, en una disciplina susceptible tanto de ser enseñada como de ser aprendida.

Es por ello que debemos enfatizar la posibilidad del aprendizaje que conlleva la práctica musical, y no la del mero descubrimiento de supuestas condiciones que el niño trae de nacimiento. No podremos partir entonces de nociones como las de “genio” y “talento innato”, “gusto” y “expresión de la subjetividad” (nociones ancladas en un paradigma romántico y antiguo), ya que las mismas obturan la incorporación de la música en el marco de una educación que ofrezca las mismas posibilidades y experiencias a todos los niños y niñas.

Dentro de la escuela, será el docente con sus estrategias y propuestas didácticas quien deberá dejar de lado la idea de que sólo los “dotados” o quienes demuestren un “talento especial” son los únicos capaces de obtener logros en la práctica musical.

Si bien uno de los propósitos del presente diseño curricular es que los alumnos tomen contacto con repertorios musicales que les son lejanos, debido a situaciones culturales y sociales determinadas, la escuela no puede transformarse en una isla, situándose al margen del quehacer musical del entorno que la rodea. Desconocer o minimizar la música que los alumnos en su cotidianeidad escuchan, es considerar a los niños y niñas portadores de un saber sin relevancia, de una cultura con minúscula. Es por ello, que se propone trabajar con aquellos saberes previos que provengan de un contexto sociocultural cercano e inmediato a los alumnos, para propiciar desde allí, el acceso a contextos lejanos y mediatos. Reconocer la música que los alumnos escuchan, la que está presente en los medios masivos y en sus intercambios sociales, será un punto de partida valioso, que permitirá a la vez que disfrutarla, conocerla en un sentido más profundo para aprovecharla como vía de acceso a un repertorio más vasto. A partir de aquí, será importante considerar una amplia variedad de música que el docente deberá utilizar como recurso para proponer actividades áulicas.

Una finalidad principal de la enseñanza de la música en la carrera juvenil/adolescente es la de formar sujetos críticos, capaces de reconocer, denominar y relacionar los elementos presentes en el material propuesto, mediante la utilización de terminología específica. Sujetos atentos al discurrir de la música, pero también al entorno sonoro y las posibilidades interpretativas que ambos proponen. Será premisa del docente, entonces, propiciar la construcción de un ámbito que garantice estrategias para abordar el análisis y la interpretación, tanto en la escucha como en la producción, para que los niños y niñas puedan comenzar a comprender los diversos géneros, estilos, épocas y procedencias de las obras musicales.

La interpretación será una categoría central de la enseñanza de la música en la carrera. No entendida sólo como sinónimo de “ejecución musical”, ya que es intérprete tanto quien compone como quien escucha música. Organizar materiales sonoros en función de una intencionalidad, seleccionar procedimientos de ejecución diferenciados a partir de un discurso, analizar una obra percibida y asignarle un sentido son, entre muchas otras, manifestaciones de la interpretación. Dentro de estos múltiples roles de la música (compositor, ejecutante, auditor) se despliega un saber práxico, donde la teoría no antecede a la acción, ni tampoco la acción se da sin un marco conceptual de referencia.

Aprender música en la escuela será entonces “aprender haciendo”, ya que únicamente a partir de la producción se podrán comprender tanto la gramática de la música, como su función poética y metafórica, para así utilizar este lenguaje en la producción de sentido.

En esta vía, el aprendizaje de la música obtiene relevancia en tanto producción simbólica, compleja y comunicativa. De este modo entre las funciones privilegiadas de la enseñanza musical, se encuentra el desarrollo de competencias interpretativas que implican un “saber hacer” para un “saber interpretar y comunicar”. Al interior de este trabajo de interpretación se hacen presentes capacidades cognitivas, procedimentales y valorativas. Tendrá aquí fundamental importancia la intervención docente, para generar en los alumnos, la valoración y el respeto por las producciones propias y ajenas, tanto cuando se trabaje con música grabada como cuando el análisis sea a partir de una ejecución “en vivo”. Por ello, será importante crear situaciones que incentiven la discusión y reflexión crítica sobre las producciones de los alumnos y del contexto, priorizando el respeto por las diferencias culturales, sociales e históricas y fundamentando distintas posiciones a través de criterios ligados a lo musical.

Es, precisamente, desde las diferencias, desde las desigualdades y desde las dificultades que la práctica musical propone, como podrá el docente fortalecer los aprendizajes trabajando el intercambio de experiencias, la posible asignación de roles y la autonomía en la toma de decisiones de sus alumnos, siempre con un criterio de inclusión y asumiendo el desafío que este tipo de intervención presupone.

De esta manera se deja en claro que se dará prioridad al hacer, a la utilización de diferentes estrategias que posibiliten el trabajo con los materiales del lenguaje musical y sus diferentes formas de organización. Aprender música haciendo y disfrutando de la música; vivenciando y experimentando, explorando y concertando. Aprender, propiciando que el aula sea el lugar donde se lleven a cabo prácticas vocales e instrumentales en las cuales los alumnos compongan y ejecuten con fluidez y justeza sus propias producciones; donde se reflexione y se critique, donde se valoricen no sólo los resultados obtenidos, sino también, los procesos que dieron lugar a dicha realización.

PROPÓSITOS:

-Fomentar desde la infancia el conocimiento y la apreciación de la música como fenómeno artístico y medio de comunicación personal.

-Ofrecer una enseñanza musical flexible y amplia, que integre todo el abanico de posibilidades (música popular, moderna, clásica, tradicional, etc.) orientada tanto a la práctica individual como a la de conjunto.

-Posibilitar a todos los sectores el aprendizaje y disfrute de la música.

-Fomentar en el alumno el interés por la participación en agrupaciones vocales e instrumentales.

-Que el alumno comprenda y utilice los conceptos básicos referidos a ritmo, melodía, armonía, procedimientos compositivos y formas de organización musical.

-Leer y escribir de modo habitual partes asignadas en las actividades de interpretación vocal e instrumental.

-Practicar las manifestaciones básicas del movimiento en relación con la música y recrear sencillas coreografías aprendidas en la clase.

-Utilizar y valorar la interpretación instrumental y vocal, el movimiento y la danza como formas de disfrute personal y de expresión artística.

-Utilizar la representación gráfica de la música en actividades de análisis e interpretación, de modo habitual, mediante el aprendizaje de las técnicas básicas de lectoescritura musical.

-Reconocer, mediante los recursos audiovisuales disponibles, los principales instrumentos musicales y voces y sus agrupaciones básicas, tanto por sus características visuales como por sus características tímbricas.

-Interpretar vocalmente canciones y cánones a una y dos voces.

-Improvisar vocal e instrumentalmente, de un modo limitado y bajo consignas musicales o extra musicales ofrecidas por el profesor/a.

-Practicar las manifestaciones básicas del movimiento en relación con la música y recrear sencillas coreografías aprendidas en la clase.

-Valorar la obra musical como fuente de saber cultural y artístico.

-Interpretar música vocal e instrumental utilizando partituras y medios no convencionales de representación del sonido musical.

-Seguir audiciones utilizando partituras simplificadas como apoyo.

-Reconocer diferentes elementos (melodía, ritmo, textura, instrumentos, voces, géneros), así como indicaciones de tempo, dinámica, etc. y emplear una terminología adecuada para referirse a ellos, tanto en las obras escuchadas como en las interpretadas.

-Adquirir progresivamente el hábito de escucha musical.

-Participar en actividades musicales cotidianas en el aula de música, tanto individualmente como en grupo, respetando las normas que rigen la interpretación musical.

EVALUACIÓN:

Como parte del proceso de aprendizaje, el docente deberá establecer distintos criterios de evaluación en función de las características del contexto institucional y los conocimientos previos de los alumnos.

Dichos criterios deberán dar cuenta de un posicionamiento claro frente a la diversidad de procesos y resultados en las realizaciones de los alumnos. Se podrá partir de valoraciones subjetivas (“es lindo”, “me gusta”, “suena bien”, etc.) para reflexionar sobre los aspectos que determinan las preferencias musicales y de esta manera llegar, posteriormente, a otras valoraciones que se alejan de la subjetividad y que permitan establecer cuáles y en qué grado de profundidad han sido los aprendizajes que el alumno pudo obtener, cuáles han sido los cambios en la conceptualización a lo largo de una práctica concreta y si ha podido relacionar dichos aprendizajes con otros contenidos antes trabajados. De esta manera, explicitando a los alumnos qué conocimientos se estarán evaluando y aceptando las distintas maneras de llevar adelante una realización, la situación concreta de evaluación podrá ser tomada como un momento más dentro del proceso de aprendizaje y no como el cierre de una actividad. Muy por el contrario, cada momento de evaluación debe ser un punto de partida que permita mejorar y profundizar la posterior práctica musical.

Algunos criterios a tener en cuenta para la evaluación podrán ser: la pertinencia interpretativa y compositiva frente a las consignas dadas, el grado de elaboración y organización de las producciones musicales, la explicación y descripción por parte de los alumnos de las características de las realizaciones, la coherencia evidenciada dentro del contexto de la obra musical (por ejemplo a la hora de improvisar), la graficación y denominación de los distintos elementos y formas de organización del lenguaje presente en una creación, la presentación en tiempo y forma, la toma adecuada de decisiones en la elección de procedimientos para la re-elaboración del material trabajado, entre otros. Así el alumno podrá tener datos claros y precisos de cuáles han sido los avances en el desarrollo de una actividad y cuáles serán aquellos aspectos a tener en cuenta para próximos trabajos.

Será importante señalar, que las ejecuciones que realicen los alumnos de sus propias composiciones deberán transcurrir en un clima de respeto y concentración, tanto de los ejecutantes como de los oyentes. De esta manera, la

evaluación servirá para favorecer el intercambio de opiniones, la valoración que toda realización merece y la reflexión por parte del docente y los alumnos frente a un hecho musical único. Dichos trabajos, a su vez, podrán ser incluidos en muestras donde se podrá explicitar a los docentes cuáles han sido las actividades que se han desarrollado previamente, para que no solo se valore la ejecución en sí, sino también los distintos pasos que se sucedieron dentro del proceso de aprendizaje musical. Es importante destacar que las instancias de evaluación se realicen de la misma manera en que se desarrollan las clases, donde los alumnos estén familiarizados con las formas de trabajo y con las problemáticas a resolver.

LA ENSEÑANZA DE TEATRO EN LA CARRERA DE FORMACIÓN ARTÍSTICA JUVENIL/ADULTO.

El teatro como lenguaje artístico, metafórico, simbólico, es un fenómeno cultural, social y a la vez comunicacional, es decir un hecho esencialmente relacional. “Cumple la función comunicativa dentro de un contexto que asigna significación a los signos contenidos en su estructura”. En la disciplina teatro el objeto de estudio es la estructura dramática que contiene a los elementos sujeto, acción y conflicto en relación al entorno.

Para el desarrollo del área teatro en este diseño curricular debemos partir de la concepción del teatro como lenguaje específico. Como tal, posee códigos propios y posibilita la producción y apreciación de hechos teatrales.

El mensaje constituye el contenido a ser comunicado que a su vez implica una forma, un modo de hacerlo. Al considerar la particular forma de expresión teatral debemos atender al modo en que se representan los contenidos, cómo la idea se realiza dentro de una estructura adecuada. La práctica del teatro debe habilitar para el alumno un espacio facilitador de la expresión de sentimientos, emociones, pensamientos por medio de la acción para la comunicación.

Compartiendo el objetivo con las otras áreas artísticas se debe favorecer en el aula el desarrollo de la alfabetización estético-expresiva (en este caso teatral) a través del ejercicio de la observación, la exploración y la consecuente apropiación de las posibilidades de comunicación expresiva personal y grupal.

La enseñanza del teatro deberá asegurar que los alumnos comprendan que el lenguaje teatral constituye en sí mismo un objeto de conocimiento al que se puede acceder mediante la vivencia de la acción dramática. Esto significa trabajar a partir de la convicción de que el vehículo transformador y creativo por medio del cual se construirá el conocimiento, será la acción que el estudiante implementará en el marco organizativo de la estructura dramática. La acción constituye la forma en que se presentan los contenidos, y la representación teatral entonces se organizará por medio de acciones en situaciones dramáticas.

El carácter de las acciones será ficcional en tanto y en cuanto solo resultarán reales en la situación escénica mediante un acuerdo entre los participes del hecho teatral dentro de un espacio/tiempo común. Para la construcción de la ficción lúdica, el alumno inexorablemente debe experimentar la vivencia del aquí y ahora, espacio y lugar en los que desarrollará la acción dramática. El registro y comprensión de la realidad de la que parte, le brindará posibilidades de llevar a cabo un juego transformador de la misma.

La enseñanza de teatro contribuye asimismo a la formación de los alumnos como observadores atentos y críticos de la realidad a partir de la ejercitación de la mirada atenta y respetuosa sobre el trabajo propio y ajeno.

La práctica teatral implica convivencia, ya que su desarrollo es siempre colectivo. Es en el hacer grupal, donde cada individuo brindando su aporte, construirá. Dada esta característica especial del quehacer teatral, resulta posible que los alumnos trabajando grupalmente desarrollen la comunicación inter personal y puedan escuchar, respetar, disentir y aportar a la propuesta del otro.

Esta disciplina debe asegurar la posibilidad de que los alumnos utilicen su cuerpo como instrumento expresivo, en función de la comunicación simbólica.

Resulta imprescindible que cada uno de los alumnos sea sujeto de enseñanza del teatro ya que mas allá de las posibilidades que cada uno posea se debe garantizar la participación de todos mediante propuestas que les permitan ejercer nuevos y variados roles en el proceso teatral.

Será de suma importancia considerar los aportes de otras disciplinas (la música, la danza, la expresión corporal, etc.) en la construcción del acontecimiento teatral como así también recursos provenientes de distintas propuestas estéticas teatrales como el teatro de títeres y objetos, el clown, el mimo, la comedia del arte, el circo, el teatro de sombras, el teatro callejero, la murga, entre otras.

El trabajo teatral sistemático, que implica las prácticas continuas de exploración, producción y recepción, aportará al desarrollo cognitivo integral del niño. Explorando se desarrollan los esquemas perceptivos favoreciendo la lectura sensible de la realidad. Produciendo el alumno planea y concreta interactuando con otros. Desarrollando las posibilidades de recepción se estimula la actitud crítica fundada acerca de lo producido, sea propio o ajeno.

El proceso pedagógico teatral debe ineludiblemente partir del registro de la realidad particular de cada grupo de alumnos: debiéndose hacer un diagnostico concreto de cada situación, atendiendo a sus conocimientos previos, su entorno sociocultural, sus intereses y posibilidades. Partiendo del estudio de las condiciones reales y concretas en las que se desarrollará cada proceso de enseñanza-aprendizaje, se asegura que las situaciones de enseñanza que se planteen en el marco del proyecto anual se concreten en aprendizajes significativos y equitativos para cada uno de los alumnos.

PROPÓSITOS:

El docente tiene la responsabilidad de:

• Asegurar que los alumnos puedan apreciar el discurso estético teatral teniendo en cuenta los componentes históricos y socioculturales.

• Llevar a cabo una práctica sistemática y continua de exploración, producción y apreciación.

• Proponer un tipo de trabajo que permita hacer hincapié en la importancia de la comunicación y elaboración grupal.

• Proponer un tipo de trabajo que permita reconocer, discriminar y analizar cómo funcionan los elementos de la estructura dramática, siempre partiendo desde la acción-improvisación para la lectura y construcción de mensajes con sentido estético.

• Posibilitar a los alumnos el desarrollo de sus capacidades relacionales intra e interpersonales, en un proceso de construcción de la identidad individual y social.

• Ofrecer a los alumnos oportunidades para desarrollar la autonomía, entendida como capacidad para dirigir por sí mismo su propio proceso de desarrollo creativo.

• Generar o posibilitar para el grupo de alumnos procesos de creación cultural a través de procedimientos, técnicas o recursos teatrales.

• Crear condiciones para que la evolución en el acceso al código del lenguaje específico, proporcione al alumno la posibilidad de resignificar las percepciones y expresiones de la realidad comprendiéndola y modificándola a su vez.

• Brindar propuestas tendientes a que el alumno descubra en el uso de la metáfora la posibilidad de dar nuevas dimensiones a la producción y recepción teatral.

• Asegurar que los alumnos puedan desarrollar la comprensión de la organización de los elementos de la estructura dramática para la propia producción y recepción del hecho teatral.

EVALUACIÓN:

Durante muchos años la perspectiva de intervención dominante en la educación artística hacía poco más que estimular el aprendizaje de destrezas y favorecer la expresión. Se sostenía que las realizaciones artísticas eran resultado de un don que nos venía dado, por lo que la evaluación, de darse, se reducía a la constatación de lo que había en cada momento. En la actualidad se considera el arte y, en concreto, las prácticas artísticas, como un vehículo para la adquisición y producción de conocimiento y como una forma más, entre otras, de relacionarse e interaccionar con el medio físico y sociocultural.

A partir de la selección de criterios evaluativos el docente podrá evaluar si las propuestas desarrolladas durante el proceso han sido adecuadas y si los alumnos han adquirido saberes nuevos de los que pueden disponer. La selección de estos criterios debe hacerse teniendo en cuenta los propósitos planteados en el proceso que se evalúe. Es de suma importancia entonces, tomar como referencia la totalidad del proceso realizado y no solo los productos conseguidos. El docente debe explicitar a los alumnos aquello que se evalúa en cada instancia, de esta manera los mismos podrán reflexionar sobre los logros de aprendizaje alcanzados. En un primer momento es sólo el docente el que determina las pautas de evaluación, clarificando conceptos para que el grupo de alumnos tome conocimiento del lenguaje técnico y los elementos que se evaluarán. Luego se habilitará una instancia en la que la observación y reflexión crítica de los trabajos se realizará conjuntamente entre alumnos y docente, teniendo como objetivo subrayar los aciertos, enriquecerlos, y dar la oportunidad de modificaciones y corrección de los errores y dificultades observados durante el proceso en relación con los propósitos planteados. Dentro de esta concepción evaluativa se proponen como

instrumentos adecuados, y que deben ser usados en alternancia e integradamente: la autoevaluación, la devolución y la evaluación grupal.

• La autoevaluación permitirá a los alumnos reflexionar sobre su propio proceso, revisando y valorando sus posibilidades expresivas y comunicativas, comparando su progreso con lo que esperaba lograr y detectando los obstáculos que ha enfrentado y sus logros.

• La devolución habilitará un espacio de diálogo en donde el docente con los alumnos realizan ajustes acerca de los modos en que realizaron la improvisación o ejercicio en los que intervienen el cuerpo, el espacio, la relación grupal, los procedimientos de ficcionalización, etc. De esta manera se aclaran los alcances del contenido que se está trabajando, verbalizando valores y conceptos propios de la materia.

• La evaluación grupal abre el debate sobre los roles, la dinámica grupal, los contenidos trabajados, la producción, etc.

En cualquiera de las situaciones la información evaluativa volcada no debe restringirse a la reseña de los puntos débiles, sino que debe comprender un diseño necesario para la modificación en acción de los errores detectados. El resultado de una evaluación deberá incidir no sólo sobre las conductas del alumno, sino también sobre las del profesor, sobre la planificación, sobre la propia evaluación y en especial sobre los instrumentos de medida.

Por ello se sugiere que se evalúe en situaciones cotidianas del aula y en condiciones reales de trabajo, no mediante pruebas, exámenes escritos u otros instrumentos ajenos a la dinámica teatral.

Es importante que la evaluación de los aprendizajes de los alumnos siempre tenga una estrecha relación con las condiciones didácticas en que se produjeron, siendo fundamental que el docente reflexione en forma permanente sobre su desempeño en el aula, si ha logrado ser claro en las explicaciones o consignas, si ha tenido una actitud de escucha y ha propiciado un espacio de diálogo para que el alumno exprese sus dudas e inquietudes, por medio del trabajo teatral.

CARRERA JUVENIL/ADULTO:

1ER. AÑO: BALLET JUVENIL/ADULTO, JAZZ FUSION JUVENIL/ADULTO, COMEDIA MUSICAL JUVENIL/ADULTO.

2DO. AÑO: BALLET JUVENIL/ADULTO, HIP HOP-FEMME STYLE Y POP DANCE JUVENIL/ADULTO; COMEDIA MUSICAL (OPTATIVA JAZZ FUSIÓN JUVENIL/ADULTO).

3ER.AÑO: JAZZ FUSION JUVENIL/ADULTO, COMEDIA MUSICAL JUVENIL/ADULTO Y ENTRENAMIENTO FÍSICO Y ELONGACIÓN.

4TO.AÑO: BALLET JUVENIL7ADULTO, DANZA CONTEMPORÁNEA, HIP HOP-FEMME STYLE Y POP DANCE JUVENIL/ADULTO, COMEDIA MUSICAL JUVENIL/ADULTO; Y APRECIACIÓN MUSICAL.